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domingo, 6 de septiembre de 2015

Solarmate

Tomá mate con la energía del sol

Un equipo de ingenieros argentinos crearon un termo que calienta el agua utilizando energía solar. Se lanzará oficialmente el próximo 15 de septiembre.

Cada vez son más los emprendimientos que entienden que todos los recursos que necesitamos se encuentran en la naturaleza. El Ingeniero Christian Navntoft y el Arquitecto Fabián Garreta comenzaron a dar vida a lo que hoy es Solarmate, el termo que calienta el agua utilizando la energía solar, cuando se encontraron en la playa con la necesidad de tomar mate y vieron que, mientras los rayos de un sol intenso de verano eran más que presentes, la gente hacía una larga fila para calentar agua con una garrafa.
Así se dieron cuenta de que no tenía sentido desaprovechar la energía solar para tal fin, por lo que utilizaron un caño de pvc (una lata de bebida pintada de negro) para crear un modelo básico de este termo en 2006, el cual fueron perfeccionando hasta llegar a su punto más eficiente, para luego dedicarse a pensar en el diseño, que tenía que ser armonioso y cómodo con respecto a la portabilidad. 

Christian es docente en la Universidad de San Martin (UNSAM) y en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), trabaja desde hace tiempo en investigación de energía solar y encabeza este equipo que hoy se encuentra a punto de lanzar las primeras 1000 unidades de Solarmate que ya pueden adquirirse por una suma de $950 cada una. En sólo 4 días, ya recibieron 650 pedidos a través de internet.
El modelo actual de Solarmate posee algunas características sobredimensionadas, como por ejemplo los espesores de los materiales, para que pueda resistir cualquier cosa.  La idea de este lanzamiento es recibir las repercusiones del público durante los próximos meses, para así poder definir el diseño definitivo.
"La idea es hacer una prueba con lo que nosotros creemos que es lo mejor, pero no necesariamente es lo que la gente cree que es lo mejor, entonces queremos que el público nos de su feedback y hacer una segunda versión que se adapte más a lo que pide la gente, o incluso hacer dos versiones diferentes para distintos sectores según las necesidades que nos planteen", explicó Christian a El Federal.
Para crear este producto se tuvo en cuenta la resistencia a la radiación solar ultravioleta, la resistencia a temperaturas bajo cero de hasta -40º, la resistencia a temperaturas mayores a 100º, la dureza mecánica de los materiales, y sobre todo la resistencia a condiciones de intemperie. Esas variables les permitieron definir el tipo de materiales. 
La capacidad es de ½ litro nominal. Otra de las ventajas de Solarmate es que el cliente puede personalizarlo y elegirlo de cualquier color, porque el plástico está preparado para ser impreso a través de la técnica de sublimación.

El resto del equipo de Solarmate está compuesto por Nicolás Humphreys, quien se ocupó del diseño industrial y Juan Andrés Poggi, experto en polímeros. Después de 9 años de trabajo, este proyecto que contó con el apoyo de instituciones nacionales e internacionales y formó parte de diversos concursos de tecnología e innovación, se lanzará oficialmente el próximo 15 de septiembre.




domingo, 3 de marzo de 2013

Bandas a energía solar

Su pasión por la ciencia se prende con el sol
02/03/2013 Los miembros del club de ciencias Albert Einstein, de Grand Bourg, crearon un escenario móvil a energía solar. Es una plataforma con paneles que transforman los rayos en electricidad. Ya lo probaron y planean organizar un festival. 
Por Nicolás Gigli
Reunidos. En la casa de Marcela, los diez integrantes ...
Fue muy loco cómo empezó. Se nos ocurrió mezclar la música con los proyectos que hacemos en el club de ciencias. Mientras yo tocaba, Mario medía la tensión y probaba. Cuando todo estuvo listo, llamamos a un grupo de amigos para que la ponga en funcionamiento. Estuvo muy bueno”. La sencilla explicación con la que Leonardo Herrera describe el recital que armaron a base de energía solar, hace sospechar que los miembros del club de ciencias “Albert Einstein” no tienen impedimentos. Pero no es así. “Detrás de cada proyecto que encaramos, como el de la plataforma para amplificar los instrumentos, hay un gran trabajo en equipo que nos demanda muchas horas y concentración”, cuenta el ingeniero Patricio Rogado, una de las caras visibles del grupo que se fue formando de a poco y en sus ratos libres.
Su último invento fue un escenario para que puedan tocar “bandas a energía solar”, explican. “Los paneles solares absorben la luz del sol, se convierte en energía eléctrica y eso alimenta a los amplificadores. Pero no es así nomás, hay todo un proceso de mediciones para que no afecte a la máquina”, explica Mario Trejo, uno de los más experimentados del club, quien está en el segundo año de la carrera de Ingeniería.
Lo más llamativo del grupo es cómo sustentan las actividades. El mayor esfuerzo económico lo invierten Patricio y Marcela Pellegrino. Ella es la coordinadora del club y, en muchas ocasiones “madre” de los chicos. “Si no fuese por ella, ni comeríamos de tanto que trabajamos”, cuenta Camila Domínguez. Los jóvenes colaboran organizando rifas y eventos. “No tenemos subsidio de nadie y, a veces, trabajamos para la Municipalidad de Malvinas (arreglaron el serpentario del zoológico). Hacer la máquina nos costó unos 20 mil pesos, todo de nuestro bolsillo”, narra Patricio. Aunque sabe que todo se ve compensado con la felicidad de sus alumnos.
El aprovechamiento de energía solar para recitales, les prendió la lamparita (otra vez): “En ocasiones, podemos usarlo para recaudar fondos. Nunca se vio que se haga música a través del sol, y más porque no tenemos una cultura energética. Por eso proyectamos un recital ecológico”, señala Marcela.
En sus filas, el club tiene a una cantante como Laura Maidana, quien equilibra su tiempo entre la ciencia y el conservatorio. “Entré en 2010 y me gustó la gente. Fue extraño para mí porque venía de estudiar Humanidades y acá tengo que aprender cosas de electricista, por ejemplo”, relata la chica que arrastró a su hermana Graciela al club, y también le encantó.
La agrupación no está limitada a la ciencia. Además de aprender, enseñar y trabajar, se hacen un rato para pasarla bien y conocerse. “Son un grupo muy unido”, resalta Marcela. “Yo entré tres años después que él, porque me llamó la atención una muestra que hicieron. Ahora, hace un año y medio que somos novios. Me explica todo y me ayuda a entender temas complejos”, cuenta Carolina Sampedro, pareja de Mario. Y sí. Además de la música y la ecología, el romance también se lleva bien con la ciencia en el club Einstein.
http://zonales.clarin.com