Chubut: hallan el dinosaurio más grande del mundo
Los restos tienen una antigüedad de 90 millones de años; son de un saurópodo de unos 40 metros de largo.
Por maría Giselle Castro
TRELEW.- Es el más grande del mundo y además
argentino. Los investigadores del Museo Egidio Feruglio (MEF), de
Trelew, hallaron los restos casi completos del esqueleto de un dinosaurio gigante
, entre ellos un fémur de 2,40 metros, que les permite asegurar que es
el descubrimiento paleontológico del dinosaurio más grande conocido en
el mundo hasta ahora.
"Dado el tamaño de los huesos encontrados, que superan a los más grandes anteriormente conocidos como el Argentinosaurus,
de Neuquén, este nuevo dinosaurio se convierte en el más grande
conocido", sostuvo el director del MEF, Rubén Cúneo, al señalar que el
nuevo animal todavía no tiene nombre.
La novedad se dio a conocer
ayer, en un campo ubicado a 260 kilómetros al oeste de Trelew, en
Chubut. La excavación se inició en enero de 2013, pero la alerta sobre
la existencia de un hueso de inusual tamaño había sido dada seis años
antes por un peón rural. Igual la sorpresa fue muy grande a medida que
avanzaron las excavaciones y empezaron a sobresalir los restos de lo que
fue un animal gigante.
En una de sus habituales recorridas por
las 12.800 hectáreas del campo La Flecha, en el paraje El Sombrero,
Aurelio Hernández se encontró con un hueso que llamó su atención y avisó
a los propietarios, los hermanos Alba y Oscar Mayo.
"Nos
contactamos con el técnico en paleontología Pablo Puerta, del Museo
Feruglio y al poco tiempo vinieron a ver. Hicieron unas observaciones en
terreno y la primera campaña en enero de 2013", recordó Alba Mayo.
Se
trata de un dinosaurio del grupo de los saurópodos, herbívoros, de
enorme estructura. Los más grandes que habitaron la tierra.
Los
restos descubiertos pertenecen a una formación geológica conocida como
Grupo Chubut, cuya antigüedad se estima en alrededor de 90 a 100
millones de años, es decir, el período Cretácico Superior.
Las
tareas fueron complejas y las excavaciones llevaron casi tres meses.
Pero el resultado dejó perplejos hasta a los propios paleontólogos,
habituados a estos hallazgos extraordinarios.
"Cuando nos pusimos a
excavar para descubrir el hueso que sabíamos que era un fémur, nos
sorprendimos por el tamaño: es el más grande que se conoce de este
animal. Pero nos quedamos más impactados aún a medida que íbamos
clavando el pico y nos encontrábamos con distintos restos como
costillas, cadera, cola completa, húmero completo, que nos dejan ver que
eran animales grandes que comían y se movían en grupo", dijo José Luis
Carballido, uno de los científicos a cargo de la investigación.
Algunos
huesos ya fueron trasladados al MEF para su análisis e investigación,
en tanto que otros permanecen en el lugar, protegidos con yeso para
pasar el invierno y retomar la campaña en la primavera. Los científicos
estiman que harán falta dos temporadas más de campaña en campo para
terminar la excavación. Tampoco se descarta que en la zona puedan
hallarse nuevos indicios de más dinosaurios de gran porte.
Para el director del MEF, este hallazgo es uno de los cinco descubrimientos más importantes de los últimos 20 años.
"Las
excavaciones que se han hecho representan el 20% de la potencialidad
del yacimiento. La enorme cantidad de restos encontrados, cerca de 200,
de siete ejemplares diferentes, nos pone ante el descubrimiento más
completo de este tipo de dinosaurios a nivel mundial", sostuvo el
científico.
Por el tamaño de los huesos, los expertos explicaron
que se trata de un animal cuyo peso rondaría las 80 toneladas, el
equivalente a 14 elefantes adultos.
El largo del dinosaurio, desde
la cabeza hasta la cola, sería de 40 metros y su altura debió alcanzar
los 20 metros, algo así como un edificio de siete pisos. La especie
herbívora habitaba la región patagónica, pero todavía no se tienen
mayores precisiones.
Carballido explicó que los huesos encontrados
revisten una importancia trascendental, pues, salvo el cráneo, dijo, se
halló todo el esqueleto, "lo que nos permitirá responder un montón de
preguntas que nos hacemos los paleontólogos y saber por primera vez con
exactitud cuestiones vinculadas con la anatomía y morfología de animales
de semejante tamaño".
El dinosaurio encontrado en territorio
chubutense aún no fue "bautizado", aunque los paleontólogos dejaron
saber que el nombre que recibirá hará referencia a su magnificencia,
como también será un homenaje a sus descubridores.
Con la llegada
de la primavera, se profundizarán las tareas de excavación en todo el
cerro y los científicos abrigan las mejores perspectivas para encontrar
más huesos.
El baqueano que descubrió lo que hoy es el dinosaurio
más grande que se conoce no pudo enterarse de tamaño hallazgo, pues
falleció hace dos años antes de que se iniciaran las tareas de
excavación.
http://www.lanacion.com.ar
Estamos siendo bombardeados todo el tiempo por noticias alarmantes: desastres naturales... y de los otros. Mi idea es rescatarnos: aislaré acá noticias positivas. Por mi propia salud mental. Ojalá a alguien más le haga bien leerlas.
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domingo, 18 de mayo de 2014
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domingo, 25 de agosto de 2013
Corona mundial supermosca
Narváez gustó y ganó fácil
Verlo en el cuadrilátero a Omar Narváez (40-1-2; 21KO’s) ayuda a convencer a los reacios de que el boxeo es un deporte; ver sus pasos laterales, esquives, su golpes dibujados en el aire, ayuda a creer que el boxeo puede ser un deporte para mejorar la condición humana, y que, después de todo, esto es un arte impiadoso, pero arte al fin. La víctima esta vez fue el japonés Hiroyuki Hisataka (22-11-1; 10 KO’s), a quien derrotó por nocaut técnico en el décimo asalto el Gimnasio Municipal N° 1 de su entrañable Trelew, donde no peleaba hacía casi seis años. El campeón chubutense retuvo por octava vez la corona mundial supermosca de la OMB.
Por estos pagos sureños, la temperatura llegaba a los cinco grados bajo cero, y la nieve pintaba de blanco toda la ciudad, pero dentro del gimnasio que lleva su nombre, el ídolo chubutense calentó las gargantas de las 5 mil personas que le fueron hacer el aguante. Ganó de principio a fin. La pelea fue un monólogo. De esas novelas que ya sabe escribir Narváez. Con destellos de calidad en todos los asaltos. Ni siquiera perdió una vuelta. El japonés, de 28 años (10 años más joven que el monarca) ni amagó una reacción. La superioridad del argentino fue abrumadora. Letal.
A diferencia de su estilo clásico, Narváez arrancó a fondo, tomando el centro del ring, y dejando de lado, un poco su boxeo cerebral. Estuvo más sanguíneo. Y ametralló la humanidad del nipón, más largo, pero con menos técnica. Llamó la atención, sí, la efectividad de Narváez, que no derrochó ni un golpe. Estuvo iluminado el zurdo. Y en el sexto asalto, lo desbordó con su 1-2. Parecía bloqueado anímicamente Hisataka, que trastabilló dos veces. Si no se caía el retador era sólo por una cosa: Narváez no tiene su golpe de poder por culpa de las recurrentes lesiones en sus puños.
La segunda mitad de la pelea fue más de lo mismo, con Narváez lanzando desde todos los ángulos, trabajando sobre los planos bajos, para quitarle resto al japonés, que recibía estoicamente el castigo. Pero tras una ráfaga de 10 golpes, el árbitro Julio Alvarado se apiadó y decretó el nocaut técnico al minuto 26 segundos de la décima vuelta.
Como Narváez hace fácil lo difícil, el análisis suele ser muy exigente. Se le pide más. Porque se sabe lo que puede dar. La pelea quizá se hizo aburrida. Siempre se dice que la real dimensión de un campeón está en la grandeza de los rivales que enfrentó. Y esta vez, su rival no estuvo a la altura: tuvo una defensa demasiado permeable.
Después de una batalla durísima ante el mexicano Felipe Orucuta, a Narváez decidieron darle un respiro y ponerle un rival menos peligroso. Un retador para alimentar el récord, la confianza y la alcancía. Porque después de todo, esto es boxeo profesional, está claro.
Hisataka no aprobó todas las materias en varios aspectos. Dio ventajas en la preparación física (no trabajó bien las combinaciones). Y no entregó una imagen de entereza. Se supo que no quiso entrenarse algunos días porque estaba “cansado”: su entorno reveló que no se adaptó al huso horario de estas latitudes. Muy poco serio.
Ahora, el objetivo de Narváez es seguir haciendo historia. Fiel a su estilo de batir récords, quiere ser el primer argentino en consagrarse campeón en 3 divisiones distintas. Según reveló, volvería a subir a gallo (tras su intento frustrado ante Nonito Donaire) para desafiar al panameño Anselmo Moreno.
http://www.clarin.com
Verlo en el cuadrilátero a Omar Narváez (40-1-2; 21KO’s) ayuda a convencer a los reacios de que el boxeo es un deporte; ver sus pasos laterales, esquives, su golpes dibujados en el aire, ayuda a creer que el boxeo puede ser un deporte para mejorar la condición humana, y que, después de todo, esto es un arte impiadoso, pero arte al fin. La víctima esta vez fue el japonés Hiroyuki Hisataka (22-11-1; 10 KO’s), a quien derrotó por nocaut técnico en el décimo asalto el Gimnasio Municipal N° 1 de su entrañable Trelew, donde no peleaba hacía casi seis años. El campeón chubutense retuvo por octava vez la corona mundial supermosca de la OMB.
Por estos pagos sureños, la temperatura llegaba a los cinco grados bajo cero, y la nieve pintaba de blanco toda la ciudad, pero dentro del gimnasio que lleva su nombre, el ídolo chubutense calentó las gargantas de las 5 mil personas que le fueron hacer el aguante. Ganó de principio a fin. La pelea fue un monólogo. De esas novelas que ya sabe escribir Narváez. Con destellos de calidad en todos los asaltos. Ni siquiera perdió una vuelta. El japonés, de 28 años (10 años más joven que el monarca) ni amagó una reacción. La superioridad del argentino fue abrumadora. Letal.
A diferencia de su estilo clásico, Narváez arrancó a fondo, tomando el centro del ring, y dejando de lado, un poco su boxeo cerebral. Estuvo más sanguíneo. Y ametralló la humanidad del nipón, más largo, pero con menos técnica. Llamó la atención, sí, la efectividad de Narváez, que no derrochó ni un golpe. Estuvo iluminado el zurdo. Y en el sexto asalto, lo desbordó con su 1-2. Parecía bloqueado anímicamente Hisataka, que trastabilló dos veces. Si no se caía el retador era sólo por una cosa: Narváez no tiene su golpe de poder por culpa de las recurrentes lesiones en sus puños.
La segunda mitad de la pelea fue más de lo mismo, con Narváez lanzando desde todos los ángulos, trabajando sobre los planos bajos, para quitarle resto al japonés, que recibía estoicamente el castigo. Pero tras una ráfaga de 10 golpes, el árbitro Julio Alvarado se apiadó y decretó el nocaut técnico al minuto 26 segundos de la décima vuelta.
Como Narváez hace fácil lo difícil, el análisis suele ser muy exigente. Se le pide más. Porque se sabe lo que puede dar. La pelea quizá se hizo aburrida. Siempre se dice que la real dimensión de un campeón está en la grandeza de los rivales que enfrentó. Y esta vez, su rival no estuvo a la altura: tuvo una defensa demasiado permeable.
Después de una batalla durísima ante el mexicano Felipe Orucuta, a Narváez decidieron darle un respiro y ponerle un rival menos peligroso. Un retador para alimentar el récord, la confianza y la alcancía. Porque después de todo, esto es boxeo profesional, está claro.
Hisataka no aprobó todas las materias en varios aspectos. Dio ventajas en la preparación física (no trabajó bien las combinaciones). Y no entregó una imagen de entereza. Se supo que no quiso entrenarse algunos días porque estaba “cansado”: su entorno reveló que no se adaptó al huso horario de estas latitudes. Muy poco serio.
Ahora, el objetivo de Narváez es seguir haciendo historia. Fiel a su estilo de batir récords, quiere ser el primer argentino en consagrarse campeón en 3 divisiones distintas. Según reveló, volvería a subir a gallo (tras su intento frustrado ante Nonito Donaire) para desafiar al panameño Anselmo Moreno.
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