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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Trebejos



Ajedrez para todos

Durante tres días el Centro Cultural Kirchner albergará un festival ajedrecístico inédito por su magnitud y características. Participarán algunos de los mejores ajedrecistas argentinos en actividad, leyendas vivientes del ajedrez nacional e invitados internacionales de gran nivel.


Se suele decir que el ajedrez es un deporte, un juego, un arte y hasta una ciencia. La idea de que sea una manifestación integral de la cultura se verá puesta también en juego, como quizá nunca antes en esta parte del mundo, con un gran festival gratuito y abierto a todos los públicos en el Centro Cultural Kirchner, el más grande de América latina.
El festival comenzará este viernes a las 16 con partidas simultáneas ofrecidas por cinco de los mejores jugadores argentinos en actividad e invitados internacionales de gran nivel, entre quienes se cuenta –como participante estelar– el ex campeón mundial y actual número dos del mundo Veselin Topalov, quien dialogará el sábado, a las 19, con los visitantes.
El domingo, desde las 15, los argentinos Sandro Mareco, Diego Flores, Federico Pérez Ponsa, Alan Pichot y Carolina Luján disputarán un match con formato Argentina vs. Resto del Mundo, en el que cada uno de ellos se enfrentará a Topalov, Axel Bachman, Viktor Moskalenko, Andrés Rodríguez y Robert Hungansky.
Según adelantó a Página/12 el GM Pérez Ponsa, esta actividad será un espectáculo “muy atractivo” ya que cada ronda se disputará con distintos tiempos y con modalidades inusuales. “Me parece una gran idea el enfrentamiento entre un equipo argentino contra una selección de extranjeros. A pesar de tener enfrente a un monstruo como Topalov, nos tengo mucha fe”, confió Pérez Ponsa.
La primera ronda del match estelar del festival será a 20 minutos y 15 segundos por jugada, con tiempos decrecientes hasta llegar a 3 más 2, mientras que la quinta ronda incluirá partidas a ciegas y se jugará una sexta ronda con una modalidad absolutamente inédita en este nivel: los cinco jugadores de cada equipo se alternarán en cada jugada sobre el mismo tablero, sin poder hablar entre ellos.
El sábado, desde las 15, se dará comienzo a la llamada “Copa Argentina”, un gran torneo abierto con cupo para más de 400 jugadores (sistema suizo a 7 rondas, 12 minutos por jugador), en el que ya están inscriptos decenas de maestros titulados, entre quienes se cuentan los mismos que participarán del match del domingo.
Durante los tres días del evento, chicos y grandes podrán jugar ajedrez y asistir a clases abiertas. El viernes y el domingo, a las 19, habrá torneos “relámpago” (sistema suizo a 7 rondas, 5 minutos por jugador) y el domingo, a las 15, se jugará un torneo escolar.
Para los más chicos habrá actividades permanentes en el Salón de los Escudos y el viernes, desde las 18, se podrá escuchar a Tocada Movida, la banda que fusiona música y ajedrez. El programa Ajedrecear del Ministerio de Cultura de la Nación presentará también su segundo cuadernillo didáctico, un material especialmente creado para la difusión del ajedrez.
Las simultáneas del viernes, la “Copa Argentina”, los torneos “relámpago” y el torneo escolar en el CCK son abiertos, de inscripción libre y gratuita, pero con vacantes limitadas. Para anotarse hay que escribir a festivalajedrez@culturalkirchner.gob.ar

Historia y Cultura

Durante todo el fin de semana, en el Salón de Honor del CCK habrá una exposición de objetos, fotografías y anotaciones pertenecientes a grandes ajedrecistas argentinos y a otras personalidades que tuvieron fuertes vínculos con el juego, desde Marcel Duchamp y su paso por Buenos Aires en 1918 hasta Ernesto “Che” Guevara y Rodolfo Walsh. Se destaca en la muestra una de las reliquias que atesora el Club Argentino de Ajedrez, la mesa donde se desarrolló el match Capablanca-Alekhine de 1927, así como varios efectos personales de Héctor Rossetto, Roberto Grau y Carlos Maderna, los cuales remiten a una época de oro del ajedrez argentino.
El sábado será el día de homenaje a la rica historia del ajedrez nacional, con una charla, a las 14, a cargo de los historiadores especializados José Copié y Enrique Arguiñariz, el Gran Maestro Oscar Panno (indudablemente, el jugador más importante nacido en Argentina) y el Maestro Internacional Juan Carlos Hase, cuatro veces representante olímpico de nuestro país. Esa charla culminará con un match entre las leyendas vivientes del ajedrez argentino y las jóvenes promesas del deporte, un equipo conformado por los cinco mejores jugadores argentinos sub 20.
El primer tablero estará ocupado simbólicamente por Panno y por Pichot (reciente ganador del mundial sub 16). Los demás tableros serán ocupados por Marcelo Tempone, Roberto Debarnot, Hase y Carlos Juárez, quienes se enfrentarán a Tomás Sosa, Nino Di Giannantonio, Gastón Fabián y Julio Benedetti. Será una excelente oportunidad para ver en acción a las leyendas del ajedrez que siempre leímos y admiramos así como para disfrutar del juego de altísimo nivel de nuestros jóvenes deportistas.
El domingo, a las 14, será el estreno absoluto del documental Piezas perdidas, historias de ajedrez y dictadura, una mirada sobre el mundo del ajedrez argentino en la década de 1970, contada en primera persona por víctimas del terrorismo de Estado y sus allegados. La proyección será comentada por los realizadores y algunos de los protagonistas en el Auditorio 511 del centro cultural.
“Espero ansioso el estreno. Hace años que luchamos por homenajear a nuestros ajedrecistas víctimas de la dictadura”, comentó a este diario Jorge Avakian, amigo personal de Roberto Odorisio, ajedrecista y militante desaparecido. Las entrevistas que compusieron la investigación se reproducirán íntegras en una instalación audiovisual en el Salón de los Escudos del CCK.

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martes, 30 de junio de 2015

Ajedrez


Diálogo con Sandro Mareco, el mejor ajedrecista de la Argentina: "Si uno trabaja, siempre puede mejorar"

Con 2606 puntos de Elo, el ranking mundial que mide la fuerza ajedrecística, el Gran Maestro bonaerense se sitúa también entre los mejores jugadores latinoamericanos. Un repaso de su brillante carrera y de sus objetivos próximos.

Por Facundo Martínez y Pablo Mocca

–Más allá de su estupendo presente, lo que llama mucho la atención es el despegue que tuvo tan abrupto, sobre todo después de 2005 cuando con un Elo de 2180 puntos logró una norma de Maestro Internacional...
–Sí, eso fue en el torneo continental, y es una particularidad que está relacionada a que en esa época, por cuestiones económicas, yo no podía jugar muchos torneos y tenía más fuerza que la que mostraba mi ranking. Ese año me decidí a jugar, justo un año después de haber terminado la escuela.
–¿Qué fue lo que tuvo en cuenta a la hora de tomar esa decisión? –Fundamentalmente, el gusto por el ajedrez, y el apoyo que me dio mi mamá. Entonces comencé a dar clases y a dedicarme plenamente al ajedrez. Ese año comenzaron a mejorar las cosas, y se dio lo de ese torneo, donde hice la norma de MI y nos fue muy bien a varios. En general, creo que si uno trabaja, siempre puede mejorar. Dedicarse definitivamente al ajedrez es una decisión bastante complicada, porque en lo que hace a la parte económica recién se puede vivir bien cuando se llega a Gran Maestro (GM), o dando clases como MI. Todo lo previo es bastante complejo.
–Luego de superar la barrera de los 2600 puntos, se convirtió en el mejor jugador argentino en la actualidad. ¿Ahora recibe algún tipo de apoyo o se sigue autofinanciando? –Durante mucho tiempo no tuve más apoyo que el de mi familia y amigos. Ahora cuento con una beca de la Secretaría de Deportes. Y recibo alguna ayuda de la Federación. También he recibido ayuda puntual para algún torneo de empresas privadas como Ajedrez Plus, de Daniel Menón, o del intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta.
–¿Cómo se compara la Argentina, en este sentido, con otros países? –Depende mucho del país, yo creo que en Argentina en los últimos tiempos mejoró bastante el apoyo. Hay muchas cosas para mejorar, pero ha habido avances. Tampoco está bien la situación en Europa. Yo estuve, por ejemplo, en Suecia y no hay tanto apoyo. Y en los países con más tradición ajedrecística existen grandes diferencia entre los que entran al equipo olímpico y los que no.
–Volviendo a su etapa de juvenil, ¿cree que Pablo Acosta, Tomás Sosa, Gianantonio, Francisco Muñoz... van a tener mejores condiciones que las que tuvo usted para poder crecer? –Ya tienen mejores condiciones. Por ejemplo, yo le di clases a Tomás Sosa este año, y está recibiendo apoyo también para estudiar, para pagar sus clases, cosa que nosotros no tuvimos. Pablo Acosta está en el programa de San Luis, que lo ayudan a viajar. Desde el vamos ya tienen mejores condiciones.
–Hay quienes destacan el carácter autodidacta de su formación como una de sus virtudes ajedrecísticas... –La verdad es que no puede tener muchos entrenadores por cuestiones económicas y tuve que arreglármelas solo. Hoy estoy enseñando a muchos argentinos y brasileños, y algunos jugadores de otros lugares. Llevo unos diez años enseñando. Hoy puedo decir que, entre el estudio y la preparación de clases, normalmente, le dedico al ajedrez unas 60 horas semanales.
–Roger Federer dijo de Juan Martín Del Potro que para ser número uno debía pulir los pequeños detalles. ¿Qué es lo que debe hacer un ajedrecista de elite para continuar avanzando? –Es un poco así. Este año comencé con la idea de reforzar las clases porque el año que viene quiero dedicarme a jugar. Hoy estoy entrenando a algunos jugadores bastante fuertes, como es el caso de Alan Pichot, o Carlos Obregón y Leo Krysa. Eso me ayuda: entrenar a jugadores fuertes. Y para pulir, uno siempre tiene aspectos del juego para mejorar. Y también la parte psicológica, al igual que en el tenis. Si uno comete un error grave en una partida comienza a pensar mal de sí mismo, a desvalorizarse. Está también el miedo a jugar frente a alguien más fuerte. Y, en cuanto al desarrollo del juego, hace un tiempo sentí que me faltaba precisión en los finales, y entonces decidí ir a estudiar con Ulf Andersson, que es especialista en el tema.
–¿Qué nos puede contar de Andersson? –Que es un muy buen tipo y que viajó con nosotros como entrenador a la última olimpíada, otro aspecto que también muestra un cambio en el apoyo. De sus cualidades ajedrecísticas, pese a que hoy tiene menos ranking que yo, puedo decir que en muchos aspectos tiene más conocimientos. Llegó a ser el número 4 del mundo. El día que llegué a Estocolmo me fue a buscar al aeropuerto, que quedaba a 180 kilómetros; llegamos a la casa a la medianoche, le comenté que había jugado ese día una partida, nos pusimos a analizarla y estuvimos frente al tablero hasta las 7 de la mañana.
–Mencionó que entrena a Alan Pichot, quien sorprendió con sus logros por la edad que tiene. ¿Cómo lo ve en perspectiva? –Lo del campeonato mundial juvenil no fue una sorpresa. Cuando vi la lista de jugadores le dije que podía ganarlo, y eso que yo no suelo ser condescendiente con mis alumnos. Los jugadores del torneo que ganó Alan, los más fuertes, estaban cerca de su nivel. Hay otros juveniles más fuertes, pero no jugaron ese torneo. Después, creo que Alan está mejorando bastante rápido. Es muy difícil definir a qué puede llegar. A un ranking de 2600 podría llegar, casi seguro. Ahora, a 2700 ya es más difícil de predecir, porque eso depende de cómo vaya a seguir entrenándose. Alan está participando de un programa para jugadores de alto rendimiento en el Cenard, que es un aporte muy importante. Por mi parte, lo ayudaré en todo lo que pueda, no tengo inconvenientes en entrenar a jugadores que estén a mi nivel o que me superen.
–El ajedrez argentino pasó una etapa bastante oscura, compitiendo sin apoyo, y usted forma parte de esa generación de ajedrecistas que a pesar de eso lograron cosas importantes. ¿Cómo fue posible eso? –Creo que la falta de apoyo o las cosas negativas se presentan como un desafío para sacar más fuerzas, y uno tiene que dar lo mejor de sí para superarlas. Obviamente que, con apoyo, hay mejores perspectivas.
–Se está dando un acercamiento de muchos jóvenes, chicos y chicas, al ajedrez, ¿qué tiene para decirles? –El ajedrez no es una carrera universitaria que ofrece garantías. Hay que sentir la pasión. Me parece bárbaro que los chicos jueguen, que disfruten y que lo hagan con pasión. El ajedrez ayuda mucho para otros aspectos de la vida, como en la paciencia, en el pensamiento lógico frente a algunas situaciones; ayuda en la toma de decisiones. Y, con respecto a la competencia, permite conocer lugares, idiomas, conocer otras costumbres.
–¿Con qué jugadores se identifica? –No sé si me identifico, pero admiro mucho el juego de Carlsen. Kasparov me gustaba mucho también. Me gusta mucho ver las partidas de quienes juegan mejor que yo. En cuanto a estilos, me gustan los jugadores arriesgados como Jobava o Rapport. Aunque no siempre hagan la mejor, hacen bastante divertidas las partidas.

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martes, 30 de septiembre de 2014

Alan Pichot se consagró en Sudáfrica

Campeón mundial de 16

El ajedrecista formado en el Círculo Torre Blanca ganó nueve partidas de once, siendo el sexto favorito entre 94 participantes. Es el quinto argentino en alcanzar un logro semejante.


Alan Pichot en lo alto del podio en Durban.

El ajedrez argentino vuelve a lo más alto: Alan Pichot es campeón mundial. La historia del ajedrez argentino conoció ayer el logro más importante de lo que va del siglo XXI. El Maestro Internacional Alan Pichot se coronó campeón mundial en la categoría Sub-16. Así, se convirtió en el quinto argentino en lograr el máximo título de la agenda internacional en categorías juveniles, después de Oscar Panno en 1953, Carlos Bielicky en 1959, Marcelo Tempone en 1979 y Pablo Zarnicki en 1992. El torneo se disputó en la ciudad de Durban, ubicada en la provincia de Natal, Su-dáfrica, desde el 19 hasta el 29 de septiembre. Participaron, además de Pichot, los argentinos Tomás Sosa en el Sub-16 (puesto 23), Guadalupe Besso en el Sub-16 femenino (puesto 22), y Nino Di Giannantonio en el Sub-18 (puesto 26). El campeón, formado en el Círculo de Ajedrez Torre Blanca, ganó 9 de los 11 encuentros, sin hacer tablas. Venció con piezas blancas en la última ronda al ruso Maxim Litvinov y así logró la punta en soledad, escoltado por el indio MI Aravindh Chithambaram Vr. y el francés Bilel Bellahcene.
Desde hace varios años, cada vez que Pichot se sienta frente a un tablero suscita la atención de todo el arco ajedrecístico local. Esta vez la expectativa era grande, pero nadie desconocía las dificultades que el joven maestro tendría que enfrentar en la competencia. Cinco jugadores de Europa y Asia lo antecedían en el orden de preclasificación. Alan se ubicaba como sexto favorito en el torneo en el que participaron 94 jugadores de todo el mundo. Antes de viajar a Sudáfrica, Página/12 mantuvo una conversación conjunta con él y con el GM Oscar Panno que será publicada en la sección Ajedrez el próximo martes. Allí Alan habló de la preparación: “Muchos secretos no tengo, me estoy entrenando ahora para el mundial con todo lo que puedo hacer, viendo qué juega cada rival de la lista de inscriptos. Pienso que la mayoría de los jugadores tiene un poco más de experiencia que yo, ya que tienen la posibilidad de jugar con rivales más fuertes, en Europa, entonces me parece que la preparación así, dura, con la computadora, con los entrenadores, puede ser muy positiva para encarar un torneo así”.
En la actualidad Pichot tiene dos entrenadores: el Gran Maestro Sandro Mareco, que lo acompañó en el viaje, y el Gran Maestro Sergio Slipak. Este último, al ser consultado por Página/12 acerca de la personalidad del campeón dijo: “Creo que la característica más destacada es su enorme fuerza competitiva. Su ambición por buscar el punto en cada partida le permite ganar una gran cantidad de encuentros frente a rivales difíciles. Naturalmente, cuando se arriesga mucho, existe la posibilidad de perder, por eso algo fundamental en quienes buscan la victoria a cualquier precio es su capacidad de reponerse de las derrotas. Alan lo hace perfectamente, en este mundial tuvimos una prueba de ello. Perdió en la quinta ronda y luego ganó cuatro seguidas. Perdió luego la anteúltima y ganó de modo excelente la última. Algo muy difícil de hacer. También es un gran logro de Alan haber unido a su enorme talento natural, una gran capacidad de estudio, algo que consiguió recién en los dos últimos años”.
Con sólo 16 años, junto con el título mundial, Alan obtuvo su primera norma de Gran Maestro. Sólo le restan dos más para alcanzar la máxima distinción de la jerarquía ajedrecística. Mañana a las 21.30 arribará a Ezeiza, donde se espera que cientos de aficionados, familiares y amigos lo reciban con la alegría de tener un nuevo campeón mundial en nuestro país.

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