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lunes, 29 de febrero de 2016

Una genialidad

Diseñan una remera que detecta infartos

Un joven argentino de 20 años y estudiante de ingeniería electrónica trabaja en el proyecto.
Diseñan una remera que detecta infartos: conocé los detalles
Gino Tubaro, el joven inventor de 20 años que se hizo famoso gracias a la prótesis de mano que creó con una impresora 3D, hoy estudia Ingeniería Electrónica en la UTN, y le quedan aproximadamente cuatro años de carrera.
“Estoy haciendo menos materias porque estoy trabajando, como asesor en tecnología, en el Centro Metropolitano de Diseño del Gobierno de la Ciudad”, contó Tubaro, en diálogo con el diario Clarín.
Ahora Gino vuelve a ser noticia por un nuevo proyecto que desarrolla para fines de este año: una remera que detecta la disfunción cardíaca.
“La idea es que mida las funciones vitales y que, si uno se cae en la calle, detecte cuál es tu presión sanguínea y envíe una alerta a través de aplicaciones. También tiene un sensor, cerca del pecho, para poder detectar los pulsos y dar una alerta”, le explicó el inventor al matutino.

http://www.quepasasalta.com.ar

lunes, 12 de octubre de 2015

Vuelve Gino

Es de Pompeya y lo premia el MIT por crear un escáner para ciegos

El dispositivo que inventó Gino Tubaro traduce texto impreso a Braile. Ya había desarrollado una prótesis de mano.
“Mi sueño es poder llegar a entregar 15 millones de prótesis de mano. Hasta ahora ya entregué ocho. ¿Ocho millones? No, ocho”. Este es Gino Tubaro, joven inventor de 20 años. Puro impulso, puro talento, pura creatividad. Y también pura ilusión. No importa que esté a millones de manos de concretar su sueño. Está en el camino de lograrlo y nada lo va a detener. Ahora fue elegido por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts entre los 10 innovadores menores de 35 años locales líderes de la vanguardia tecnológica “cuyo trabajo y talento tendrán un importante impacto en la sociedad en los próximos años”.
Gino vive en Pompeya, frente a la villa 21-24, y se hizo conocido por crear una prótesis de mano que se puede fabricar con la tecnología de las impresoras 3D. El año pasado, su encuentro con Felipe Miranda, un nene de 11 años que había perdido su mano, conmovió a todos. Y Gino sigue adelante. Es inventor –así se define él– pero sus creaciones siempre tienen el foco de la ayuda social. Ahora, inventó un escáner que traduce el texto impreso a Braille en tiempo real. “Para mí ser inventor es poder inventar soluciones para problemas de la gente”, dice.
Es hincha de San Lorenzo, jugó ahí tres años al basquet. Está estudiando Ingeniería Electrónica en la UTN y trabaja tres veces por semana en el Centro Metropolitano de Diseño. “Tengo varios ídolos, pasando por los clásicos como Steve Jobs, Steve Wozniak, Nikola Tesla, Elon Musk, a tipos menos conocidos como Ladislao Biro, Beakman, Sugata Mitra”, dice Gino.


Entre los diez finalistas, se destaca por ser el más joven. Pero igualmente Gino tiene una larga carrera como inventor. A los 13 años, fue premiado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual por haber inventado un dispositivo de seguridad para enchufes. De chiquito solía desarmar la plancha de su mamá y a los seis años creó el “Blipper”, que permitía guardar las bolitas en un frasco de repuesto a través de un sistema especial.
Cuatro lemas en el sitio web de Gino sintetizan su pensamiento: “Invento para crear un mundo mejor. Investigo con ganas de aprender. Con un objetivo: que sea económico, simple, con un diseño hermoso y efectivo. Y que tenga impacto social. ¿Para qué hacerlo si no ayudás a alguien?”.
Pero hay algo que pone nervioso a Gino: este miércoles, en la ceremonia de premiación, tendrá que dar un discurso frente a gente “bastante grosa”, según define. “Me pone más nervioso el discurso que tengo que dar que la premiación misma. Después de eso es disfrutar y esperar a que me entreguen el diploma”. Esa “gente grosa” son otros emprendedores y autoridades del MIT, que entre los diez proyectos elegirán a dos como “innovador del año” e “innovador social”. Gino siente que ya ganó, y en su cabeza se siguen acumulando sueños. Terminar su carrera, estudiar un posgrado en Estados Unidos y llegar a las 15 millones de manos. Nadie puede decirle que eso es imposible.

Fuente: Clarín

http://seprin.inf

martes, 28 de abril de 2015

Espectacular avance

Avanza el diseño de una prótesis de mano argentina en 3D

Cambiaron los materiales y le dieron mayor flexibilidad.

Por Fernando Massa

 
La prótesis. Foto: Facebook
 
Pasó menos de un año desde esa primera prótesis de mano que los innovadores Gino Tubaro y Rodrigo Pérez Weiss imprimieron en 3D para Felipe Miranda, un chico de once años. Hoy, ya están haciendo las primeras pruebas de una nueva versión de prótesis mecánica con un diseño propio hiperrealista, basado en el escaneo de la mano del paciente, con movimientos bioidénticos, más flexible y hasta sumergible. Y no sólo eso: su producción sigue costando alrededor de unos 2000 pesos, frente a los 40.000 dólares que suelen pagarse.
"A nuestro criterio y el de muchos, es lo más avanzado en impresión 3D relacionado con prótesis en el mundo. Es innovador porque nadie hizo una prótesis impresa en 3D casi idéntica a la otra mano", dice Gino Tubaro, investigador de sólo 19 años.
Desde ese primer experimento, mientras siguieron trabajando en nuevas versiones, los creadores pudieron apreciar la dimensión real del impacto de su invento: al menos 500 casos de todo el país se presentaron ante ellos con el deseo y la ilusión de poder conseguir su propia prótesis a este precio tan accesible.
El crowdfunding no funcionó: lo intentaron como método para financiar una mayor cantidad de prótesis, pero con lo juntado pudieron desarrollar sólo la de un chico, Edu. Mientras, trabajaron caso por caso y siempre bajando los tiempos de producción: primero a seis meses, luego a tres semanas.
En octubre pasado, Rodrigo Pérez Weiss gestionó el apoyo del INTI y el programa Argentina en 3D a través de la Jefatura de Gabinete Nacional. Además, se sumaron tres personas al equipo: Gastón Corti, Francisco Gerardi y Nicolás Candiano, para llegar a esta nueva versión de prótesis.
Tubaro detalla el proceso. Primero se escanea la mano del paciente que no está amputada. Entonces, con el calco de la mano en 3D, se apoya una sobre la otra para procurar que la mano real se parezca lo máximo posible a la prótesis que hará las veces de un guante sobre el muñón. "Después la podés mojar, es flexible, sin tornillos. Es única en todas las características que tiene", agrega.
Estética y funcional. Ésas fueron las dos ideas principales en las que se focalizaron para llegar a esta versión. La cuestión estética llegó por la sinceridad de una de las pacientes. Una chica que respecto de la primera versión que crearon les dijo: "Está buena, los felicito, pero no me gusta". La respuesta fue el cambio de material: de un derivado del petróleo de aspecto robótico a uno biodegradable y flexible más similar a la piel.
En cuanto a lo funcional, lograron que la prótesis tuviera el efecto pinza, es decir que permitiera sujetar una botella, papeles o lo que fuera necesario.
Ahora es momento de pruebas en el 3D Fav Lab de Palermo. Ahí los chicos se familiarizarán con la prótesis. Un invento argentino que tendrá licencia abierta para beneficio de todos.

http://www.lanacion.com.ar